La gran final tuvo todos los
condimentos de una batalla futbolera, y La Brasi terminó imponiendo su
jerarquía con un ajustado 1-0 para gritar campeón. Sebastián Fleitas, con la
cinta de capitán y temple de líder, marcó la diferencia en una pelota parada,
demostrando que en este tipo de partidos los detalles definen historias. La
Brasi desplegó su sello distintivo: ataque constante, presión alta y una
defensa que respondió en momentos de asedio. Las Palmas FC no se guardó nada,
apostando a su histórica garra y juego asociado, con un mediocampo dinámico que
generó situaciones claras, pero se topó con una muralla en el fondo rival. Fue
un duelo intenso, friccionado y de alto voltaje. El campeón cierra el torneo en
lo más alto, consolidándose como el equipo más completo, mientras que Las
Palmas reafirma su protagonismo y promete volver a la carga. Ambos ya piensan
en lo que viene, con la ilusión intacta de seguir siendo animadores principales
en LICEFA.